HISTORIAS DE MANAMB





























Portada y contraportada del libro "Historias de Manamb"
publicado en el año 2004. Se imprimieron 20 ejemplares numerados del 1 al 20 y firmados. En papel "Galgo" tipo verjurado de 100 gr/m2, color ahuesado y medidas A5 (148 x 210 mm).
Los dibujos han sido realizados a tinta "Parker", ceras "Manley" y grafito. Al final del libro se adjuntaron 15 postales en blanco, para que cada propietario del libro hiciera sus postales particulares.










Introducción

Historias de Manamb, en ningún caso se puede considerar historias y por supuesto no son de Manamb.

En su defensa he de decir, ahora creo verlo, cuando el tiempo ha disipado el humo, que el título estaba colocado al otro lado de la puerta del túnel donde me encontraba; un túnel cuya única salida estaba donde no la había y donde, tan sólo, podía soñarla.

La veía con los ojos de la imaginación, de la ensoñación y el deseo, los únicos que nunca me han traicionado,
Los demás los lavo igualmente cada mañana.

Y es que el canto de las sirenas se escucha cuando estás a la deriva en ti mismo, pero sólo si el tridente de Poseidón no te deslumbra, provocando esa sonrisa estúpida homologada, de dientes oxidados por el salitre de la complaciente vulgaridad.

Todo fue escrito una misma noche, excepto este texto, pero no en una noche cualquiera, se escribió en la noche de los mil días, hace tanto tiempo que sólo lo reconozco como mío por mi rúbrica y sé que fue en una noche porque así lo rasgó mi grito a espaldas de la Luna.

Ese mismo grito, convertido en canto, ha vuelto a refrescarme la memoria, engalanado con el corazón que alumbra mi pecho, con el corazón que bombea a mi alma,
corazón itinerante.

Hay otras quince postales más spor cada noche, pero están por escribir; seguro que no hay que escarbar mucho, bastará con que cojais un bolígrafo y apoyéis la punta sobre el papel en blanco, con la vista perdida en la página de atrás.

Aquí están, también, vuestras quince postales,

¡maldito gurú!.

Quitadle el velo blanco que las cubre y aparecerán.




15 POSTALES 15





1

Agripina profetizó la caída del estuco.
En la Corte nadie sabía de máquinas
INFERNALES.
Y mucho menos
de enroques trasnochados.


Por qué fue Lancelot el culpable...


Tal vez
fuera
un buen comienzo,
pero cómo saberlo
cuando tan raudo
he hincado las rodillas en
el final,


en el FRACASO.






2



¿Debo pensar que la propiedad privada
es una idea inherente
al ser
humano?

Si así pensare,
tendría respuestas
a mi desazón,
pero que triste sería
pensar que soy
ser humano, cuando reniego, icluso,
de la titularidad de
mi propia vida.


























3


Parar y seguir,
parar y
seguir;
Extraña sensación que
mis tripas enloquece.
Si el parar
fuera dejar,
el seguir
comenzar de nuevo
y el ”y” fuera el olvido,
tendríamos
la piedra filosoval,
tal vez
Sintetizaríamos felicitá,
allá donde sólo hay
ilusión


camino del desengaño. (ponle música)





















4

Por qué el destino tiene que actuar
al azar,
jugando
tan malas pasadas.
Sensaciones de un juego
de niños,
CRUEL.

Por qué nos patea
en mundos extraños,
donde, cuando menos,
nos sentimos
solos,
SOLOS como Dios.
Si no valgo para estar aquí,
Porqué me trajiste,
por qué
me mantienes.
Déjame
ser.

5


La fábrica de churros
es inagotable,
pero incapaz
de hacer una rueda
para una familia
unifamiliar.
Incluso los muñecos
de choque,
al rebotar contra
un obstáculo,
cogen otra dirección,
para continuar su andar machacón.

Dios,
te estás quedando atrás;
lo del barro estuvo bien,
pero ya va siendo hora
que me saques de él.






6

“jondo”
tengo el sentimiento,
y como el aceite,
en él flota
mi pesar.
Un “jondo” pesar
que deja un gran vacío
hasta el brocal de mi
Esperanza.
Vacío lleno
de insectos
que ni picarme
quieren,
por temor a ser negados por el padre.








7

El ser un enano natal,
con pretensiones,
no ayuda a jugar en la NBA,
si al menos me gustara el “furbo”,
me confundiría con la plebe.
Cuando se está solo,
el mimetismo
es la religión y el oficio
más acertado.
Cuando se es “probe”,
que nada se puede dar,
hay que ser humilde y


(resignarse a recibir).



8




Dónde coño está mi alegría, o al menos
dónde está
la parte que se comparte.

Creo que no soy pesimista,
mas bien al contrario,
entonces
esta serie de postales debe
ser
la limadura
con piedra pómez
de las durezas de mi alma.
Al menos,
cuando la suavice,

volveré a sonreir.




9




Las ideas vuelan
y vuelan,
como una plaza
de mariposas
sobre un colorido
campo de amapolas
al rojo.
Ninguna se posa, y
yo con mi calzado
fundido en
el asfalto

parezco una estatua olvidada quequisiera ser amamantada por una nube.







10



Anudado me siento
en cada intersección
de mis venas,
perdido me encuentro en este
laberinto de arterias,
donde la sangre fluye fría
y sin color,
regando terrenos anegados.
Para cuándo un buen sol
reparador;

¿tanto desmerezco?











11



Después de mirar
a mi alrededor,

recojo miss bártulos y
sigo mi camino,
que nunca tuve que abandonar.
Solo,
a mi ritmo,
y quien quiera
algo de mí,
que se conforme con mi reflejo
en los cristales
del tren,
al pasar por el
túnel de la

desidia.






12


Quién es más necio,
quien sueña un sueño imposible
o quien
cree vivir un sueño.
El primero, al menos,
tiene por venir
las esperanzas,
al segundo, creyendo que ha llegado,
no le queda mas que
mustiarse
hasta consumirse
en su ignorancia.






13

Cómo hacer. Cómo...
... ... ... ... ... ... ... ... ...

No pretendo la suma
Sabiduría, tan sólo el
reconocimiento del acierto, pero
lo único cierto que consigo
es la patada en mi culo
y arañar el suelo con mi
vientre estéril. Por qué no
considero justo utilizar
las armas que tengo,
¿Es más justo perecer?,
sin tan siquiera
mostrarlas en desfile




chauvinista.




14


Mi mente va por un lado,
mi corazón por otro,
mis necesidades
toman distinto camino,
y es otro el destino de
mi esperanza,
si todos tiran
tan fuerte
me desgarraré
como en el Medievo.
Pero por Dios,
que estos caballos
son más crueles,
por dulces,
que los del Apocalipsis.
























15


Gran desfile con boato,
Música y
Fanfarrias.

El desenlace está aquí,
tigres a sus jaulas,
domadores a sus “rulos”,
enanos a sus enaguas.

La carpa se la comió el
Señor cura,
y como punto de locura,
Suelto anda,
y anda suelto Satanás,
anda suelto Belcebú;
quizá seas tú,
o tú sepas de sus andanzas,
si es así, dímelo.

Lo invitaré a una copa y hablaremos
de las zorras del barrio.






EPÍLOGO


Ensimismado en una batalla ajena, me vienen los aromas alquitranados del amor, una sensación alocada de traición palaciega acelera mi corazón hasta saltar de mi boca. La suerte está echada, y a un necio como yo, que añora ser un loco, un gran loco, la suerte siempre le vuelve la espalda. Nunca me aceptó, presumía y coqueteaba porque sabía de mi indiferencia, pero cuando conseguía mi atención me volvía la espalda, y lo que era suculento chuletón para mi hambre famélica, tornábase contemplación de voraces despojadores, en que una de las migajas despreciadas era más de lo que yo pretendía.

Nefasta parada de reloj. Qué acontece, qué me huele a chamusquina, qué sucede que mi corazón grita de dolor.

Envío una baliza de amor y esperanza, pero ni tan siquiera sé si ha llegado, y si ha llegado igual ha sido ignorada. De tanto analizar presiento que mi fin está cercano, y puede, Dios no lo quiera, que pronto me halle consumido por mi amor en mi pútrido corazón.

Dios cuánto dolor hasta saber...


Jacques d’Molay

(no esa noche... pero me fue contado)









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