¡PACIENCIA, CHICA!

Qué pecera sin personalidad
en la que me encuentro...
Suenan amplificados los
vocablos ajenos que
en mi estar
se tornan sinsabores:

513483, ¡Anacrónico!
¿quién te llamará?
Acaso yo pudiera hacerlo,
tengo qué decirte, quizás
no fuera eso lo que e
speras escuchar...
¿habrías anotado ese número
en detritus si no?

No obstante reclamas
palabras, no letras; palabras,
no canciones; palabras,
no poesía;
palabras de las de verdad, ¡ 3 + 2 = 5 !.
Aquí estoy, en mi pecera
vacía, sólo yo la lleno,
y yo, vacía, estoy anegada
de su agua,
hastiada de tanta corriente subterránea,
ahogada de vida.

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