AUTORRETRATO caracterizado de Eugenio Oneguin

óleo sobre tela 54 x 54 cm

1 comentario:

hecate hera dijo...

¡Qué pronto aprendió a fingir, disimular sus sentimientos, hacer creer y disuadir, mostrarse triste o celoso, pasar por dócil o altivo, por muy galante o distraído! ¡Qué languidez cuando callaba! ¡Con qué elocuencia se expresaba! ¡Qué abandono respiraban sus largas cartas amorosas! ¡Oh, cuánto se obsesionaba por alcanzar el objetivo! ¡Qué bien pintaba su mirada ya el pudor, ya la insolencia, ya la pasión, ya la obediencia...!

¡Qué bien sabía aprisionar ingenuas almas en las redes, su falsa angustia esgrimir, decir lisonjas placenteras, intuir instantes de emoción, vencer a fuerza de pasión la resistencia impulsiva, buscar caricias anheladas y suplicar declaraciones, sentir latidos indiscretos de otro corazón y al fin lograr la cita deseada...
Y luego, a solas con su amada, aleccionarla con frialdad!.

¿Es el de siempre o ha cambiado? ¿Ha renunciado a su locura? ¿Qué máscara ostenta ahora?
Decidme: ¿bajo que aspecto se nos presenta? ¿Como un Melmoth, un cuáquero, un patriota, un Harold, un cosmopolita, un fariseo... o alguien otro? ¿O sin disfraz, un hombre humilde, cual tú y yo, cual todo el mundo?.
Oneguin tanto se ha abismado en este mundo de fantasmas que apenas se ha vuelto loco o ha llegado a ser poeta. Los dias corren; ya se siente el fin cercano del invierno.¿Qué fue de Oneguin?.(Alexander S. Pushkin)